Youm al ghadab: el día de la ira continua en Egipto


 “Youm al ghadab”, el día de la ira continua en Egipto tras el levantamiento del pasado 25 de enero al cual llamaron los opositores al régimen, siguiendo el ejemplo del pueblo tunecino. Ayer (jueves 27 de enero) hubo noticias di marchas en la capital, El Cairo, con enfrentamientos con la policía y el asesinato de por lo menos 2 manifestantes (que van a sumarse a los 5 caídos del 25 de enero).  Lo mismo va ocurriendo en otras ciudades del país.

Para hoy viernes 28 de enero ya se convocó a una nueva movilización. Mientras escribimos nos llegan noticias de disturbios en El Cairo y en otras ciudades. Desde Facebook y Twitter el movimiento de jóvenes 6 de abril, uno de los principales promotores de la protesta advierte: no nos detendremos hasta derrocar al gobierno de Mubarak y obligarlo a huir del país. Por su parte Mubarak ha prohibido cualquier manifestación endureciendo la represión.  

El 25 de enero ha sido un día histórico en Egipto, la más grande manifestación de masa desde el levantamiento de 1977, cuando los trabajadores y el pueblo salieron a las calles protestando en contra del levantamiento a los subsidios al precio de los alimentos, obligando el entonces presidente Anwar Sadat a dar marcha atrás. Tan solo en la Plaza de la Liberación (Meidan Tahrir en árabe, plaza central de El Cairo), se contaron más de 25 mil manifestantes. El régimen egipcio está en estado de pánico, como demuestra el bloqueo de las telecomunicaciones, de internet (Twitter, Facebook etc.) y de los teléfonos, que se determinó con el fin de impedir a los manifestantes de comunicar entre ellos, y la amenazadora prohibición a cualquier manifestación.

La situación en Egipto, como en Túnez, es dramática tanto desde el punto de vista económico como desde el punto de vista político. Alrededor de la mitad de la población egipcia vive por debajo del umbral de pobreza (es decir con menos de 2 dólares al día), una situación exacerbada por la crisis alimentaria del pasado Octubre de 2010 – que provocó el dispararse del precio de los alimentos – por las privatizaciones y el colapso de los sistemas de salud y educación. El levantamiento en Túnez ha alentado y dado esperanza a todos aquellos jóvenes y trabajadores que desde hace años retan al régimen con protestas continuas pero sin coordinación entre ellas: a la extraordinaria lucha en 2008 de los trabajadores en Muhalla el-kubra, el principal centro de la industria textil egipcia, a la cual participaron más de 10 mil, siguieron la lucha de los trabajadores de Amonsito en 2010, las luchas para el aumento del salario mínimo nacional, que se mantiene sin variaciones desde hace el 1984, y finalmente las protestas en Alejandría ocasionadas por la muerte de Khaled Said, un joven asesinato por la policía local (la pagina de Facebook llamada We are all Khaled Said, Todos somos Khaled Said, fue una de las más activas en la organización de la protesta). El pueblo salía a las calles de Egipto gritando “¡Que viva Túnez libre!”, agitando banderas egipcias y tunecinas, “Vete vete Hosni Mubarak” y “el gobierno está vencido, el presidente está vencido”. El pueblo ha demostrado de no tenerle miedo a la policía: se lanzaban en contra de los cañones de agua de la policía, arrojando piedras y levantando barricadas por las calles. Solo después de muchas horas y con un masivo uso de la fuerza policial pudieron dispersar a la multitud que había ocupado la Plaza de la Liberación.

Lo que está ocurriendo en Egipto desmiente a todos aquellos analistas occidentales que, frente a la revolución tunecina, declaraban de considerar imposible que la misma pudiese expandirse a Egipto. Mientras el pueblo egipcio salía a las calles Hillary Clinton declaraba: “creemos que en Egipto hay un gobierno estable que está buscando una solución a los problemas y a las necesidades de la población”. En cambio lo que se está realizando es la peor pesadilla para el imperialismo norteamericano, aterrorizado de lo que podría ocurrir en Egipto que es el segundo aliado de EEUU en Oriente Medio, después de Israel. Posiblemente en Washington estarán ya buscando una manera de controlar el cambio si este fuera inevitable. Las mismas preocupaciones deben afectar los sueños del gobierno israelita, porque Mubarak es un precioso aliado para las políticas sionistas en la región.

Los problemas que atormentan al imperialismo son como y con quien pilotar la sucesión a Mubarak, evitando el peligro de que asciendan al poder los Hermanos Musulmanes, una reaccionaria organización fundamentalista islámica, que está al margen de las movilizaciones y no se sumó al levantamiento del pueblo. La clave para comprender lo que está ocurriendo está en la sucesión de huelga tras huelgas que el proletariado egipcio está promoviendo en los últimos años, a pesar del sindicato del régimen (la ETUF) que ha obstaculizado cualquier movilización. A pesar del coraje demostrado en estos días el problema es justamente que las masas carecen de una organización independiente  y esto puede complicar el proceso revolucionario y prolongarlo en el tiempo. La revolución egipcia está iniciando pero las masas egipcias – sin organización – podrían tener que conocer muchas victorias y derrotas antes de culminarla.

En esta lucha las masas aprenderán rápidamente, podrán seleccionar sus líderes y poner a la prueba las tácticas y los programas para la victoria final. Todo sería más sencillo si hubiera en Egipto un partido revolucionario, pero desafortunadamente este no existe. Las masas, particularmente los jóvenes, aprenderán la lección y los construirán al calor mismo de la lucha. El factor fundamental y que podrá jugar un papel determinante en el desarrollo del movimiento revolucionario será el papel del proletariado egipcio que ya se demostró disponible a la lucha en las numerosas huelgas del reciente pasado. Los trabajadores de la industria de acero de Suez ya se declararon en huelga general hasta la caída de Mubarak. Es necesario generalizar estas huelgas a nivel nacional en una huelga general indefinida. La ausencia de una organización revolucionaria con raíces en las masas podría impulsar el surgimiento de Comités de Lucha espontáneos en los lugares de trabajo, de estudio, en las aldeas y las ciudades, los cuales uniéndose a nivel nacional representarían una alternativa al corrupto poder de Mubarak.  Solo con esta real democracia se podrá derrotar a la corrupción, conseguir la libertad, extirpar pobreza y desempleo expropiando las propiedades de los ricos y de todos los imperialistas que ha explotado a Egipto.

El mundo árabe se ha puesto en marcha camino a la libertad y la emancipación. La sola vía para la victoria final es preparar una Federación Socialista de Oriente Medio y del Magreb.  ¡Revolución hasta la victoria! ¡Abajo Mubarak y su gobierno de parásitos! ¡Que viva la revolución socialista árabe!